jueves, 5 de agosto de 2010

ASESINATO EN MI DORMITORIO

Bendice, Señor, este templo virgen, guardado, encerrado, con candado, que en este día se condena.
Haciendo travesuras... una tras otra, y otra.
Pesadilla. Despierto una vez más, envuelta, rodeada e inundada en un mar de tela rosa. Clorado, en un intento fallido por lavar la sangre. Sangre que solía correr por mis venas. Veo mi cuerpo, pero ya no lo veo como antes, como lo veía por aquel espejo. Ahora lo veo como el cuerpo que permaneció 23 años de mi vida en el mundo paralelo al otro lado del mismo espejo. Espejo que ahora no me refleja, pues ningún espejo refleja, ni reflejará jamás el alma muerta de una joven que luchó por mantenerse viva durante 30 minutos; tiempo suficiente para dejar correr mi sangre en este dormitorio. Fue "limpiada". Fue "disimulada". Mas nunca se imaginó que a pesar del esfuerzo para limpiar las huellas y cualquier otra evidencia, fuese encontrada una nota bajo la almohada. Nota que alguna vez fuera escrita por mí, hace algún tiempo atrás, precisamente pensando en este momento. Aun no concibo la idea de haber estado entre tus brazos, pensando que sería lo mejor que me podría haber pasado en la vida, y que tú me hayas hecho esto. Me tracionaste, me decepcionaste, pero más allá de eso, me mataste...
 
Khrizarra. Template Design By: SkinCorner