A veces tengo mucho por contarte, luego te veo y olvido todo. Sos mi cloro mental. Sos por quien mi mente se blanquea y se llena de colores en un segundo, todo a la vez. Sos por quien no importa nada más; ni la gente, ni el mundo, ni el tiempo es tan importante como ese momento, como estar ahí, como estar contigo. Sos mi persona favorita.
Tu mirada siempre me logra convencer a que esté más tiempo ahí, divagando en ese par de azules.Tu voz tan como me gusta. Tus manos sosteniendo las mías.
Y aun mejor, cuando dejo a un lado la denotación de tu figura como humano, como hombre; pienso en lo que connota tu persona, tu mente.
Como tu cuarto recién ordenado, amplia.
Como tu nuevo corte de cabello, diferente.
Como el hombre de los floreros en Tecpán y sus ganas de trabajar, las de tu inconsciente son por aprender.
Como las cataratas en Quiché, rápida.
Como las idas al Puerto, espontánea.
Tanto que tiene por enseñar y por aprender de ella.
Tu forma tan tuya de amar, mis ganas de aprender (de ti/ te), de conocer (de ti/ te); tu forma bien misteriosa de aparecer en mis sueños a diario, que no hace nada más que colocar tu nombre en mi mente de Skittles desde el despertar del Sol.
Todo lo que me gusta de ti. Todo me gusta en ti.