sábado, 18 de abril de 2015

LA SECUELA

Al día siguiente de la pálida en Antigua, donde hubo desmayo, un robo, un pollo muerto y comido, una caja de cervezas a medio beber, 3blunts bien fumados, unos cuantos puros, hierba quemada, gente arreglada y gente despeinada; la quedadez seguía presente.

Era día de reportar y denunciar los documentos robados. Ella salió pensando en la gente con quienes tenía que hablar, papeleo que arreglar, gente que matar.

Después de haber denunciado, se dirigió al centro de la ciudad, su antiguo empleo. La mujer sentada frente a ella en la góndola parecía querer ser joven de nuevo. "No le va esa pinta de jovencita rebelde" pensó. La quiso matar, pero los ocho ojos observándola no se lo permitieron. La mujer se levantó de la banca y salió del lugar.
Una oportunidad perdida. Frustración.

Fue a la puerta a esperar que la mujer volviera. No volvió.
Mientras estaba ahí, vio a un par de jóvenes patinando e instantáneamente "él" se cruzó por su mente, otra vez. Tantas cosas que quería decir y hablar y contar y no tenía a ese quien.

--- Hay gente demasiado delgada y gente demasiado gorda. Hay gente demasiado humana y gente demasiado vacía. Hay gente peliteñida y gente natural.
Están los que saben porque sí y los que saben su destino. Están los que quieren ser vistos y los underground. ---
Él tenía todo lo under que a ella le gustaba.

Un ruido perturbó su mente y cortó el pensamiento.
"Maldita la gente que no conoce el modo vibrador en su teléfono."
Otro ruido perturbante, otro tipo patinando y otra vez ella... Cruzando la calle apareció. El almacén que vendía ropa nueva la tenía escondida. La vendedora esperaba sacarla en el momento más oportuno.

Otra mujer en la calle del frente, con sombrilla y mascarilla le pareció interesante.

---La mujer de los bananos tiene mala vibra y la del carro parece puta.---

Al final de la calle se escuchaba la música del desfile homosexual. La curiosidad por ir a ver tanto color la mató y fue a dar una vuelta.
"Es sólo un vistazo" pensó. Dio unas cuantas vueltas físicas, unas cuantas más en su cabeza y se decidió.
Salió con su caminado de siempre: fresco, libre, con el viento jugando con su cabello.

En el camino de desvaneció.

 
Khrizarra. Template Design By: SkinCorner